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RELATO DE UN UNIFORME GRIS DE INVIERNO
(o Balnearia del 74)


Por Julián Luna

Julián fue alumno del Alberdi... promoción 1977.
Le tocó vivir como alumno, una de las etapas duras del país, y el colegio la sufrió.
Estos mismos recuerdos, salen hoy, 1 de octubre del 2007, en la portada del diario
Clarin, en su sección "Argentina pueblo a pueblo".
Generosamente, como todo lo que hace Julián, me la envió para que la publique en ésta,
la página de "su" colegio, porque mucho de él se cuenta allí.
Gracias Julián.. Es un sentido homenaje a tu colegio... el que ayudó a fundar tu papá
y que pronto cumplirá sus primeros 50 años

(Jorge Bezzi - Webmaster)


Relato de un uniforme gris de invierno

Es la una y media de la tarde y hace calor en el pueblo porque el verano viene asomando rápido por el este,
inundando de sopor los campos verdes, fabricando langostas y mosquitos y haciendo perlas de sudor en la frente
de los que, como nosotros, tienen puesto un saco gris de invierno a modo de uniforme.
Es octubre de 1974 y Perón ha muerto de vejez y de infarto un 1° de Julio, Isabel es Presidenta y frágil y tiene
voz de pito, Vietnam sigue siendo guerra hasta el 75; The Beatles están ya separados, Roberto Carlos canta
"Amada Amante" y Serrat nos asoma a la guerra civil española desde un LP marrón con Miguel Hernández recitando
en las trincheras del ejército republicano.
Elvio Baravalle cruza desde la esquina de Rendina su humanidad grande y generosa y José Pepe Bosco viene cargando
una cabeza de gato embalsamada que con esfuerzo hizo para la clase de zoología.
Me parece que me voy a comprar unos cigarrillos sueltos de Don Andrés Salusso, que después le contará a mi vieja
que fumo con boquilla y yo asistiré a mi primera traición adolescente…y así de perplejo me iré quedando cuando la
Emilia me diga en la cara con toda mi vergüenza que le contaron que fumo con boquilla que seguro me compró mi Tía
Dora porque yo no tengo dinero para eso y menos cara tengo para sacarle los cigarrillos importados a mi viejo que
Carlos Bejar le trae de Madrid.
Rothmans, Dunhill, 555, si con eso no impresiono a los muchachos no lo haré con nada aunque los de mi barra no fumen
por ahora…

El Instituto Juan Bautista Alberdi está ubicado en una casa vieja y reciclada varias veces que una comisión ad hoc
compró en el 58 y donde estaban Honorato Camusso, Tito Platini, el Escribano González y Pablo Luna entre otros.
Tiene el frente de las casas chalets de aquel entonces y hasta el 74 ya han ido tres de mis hermanos: Pablo, Fernando
y Tristán, este último participante activo de la única huelga de estudiantes que se tenga memoria en aquellos años
turbulentos donde Mao gobernaba China y los Montoneros pasaron a la clandestinidad,
luego de haber matado a Rucci de 22 balazos.
Un aire de pólvora inunda el cielo de la Patria…
Y las viejas cuentas no saldadas se expresan entre proclamas, balas, secuestros y extorsiones varias.
Ya asoman desde allá los sables y las bayonetas caladas para pasar a degüello a los militantes de los partidos
populares y nosotros solo somos chicos de uniforme gris de invierno sudando en el verano de Balnearia yendo a
la una y media de la tarde al colegio Juan Bautista Alberdi, mixto de toda mixtura y con un Rector llamado
Luis Dávila, que hace obras de teatro en el Club Independiente, compitiendo con el Gallego Pinto,
siempre primer actor del pueblo, con las obras de Alejandro Casona como "Prohibido suicidarse en primavera "
de las que participa el flaco Perotti.

Luis Dávila, de profesión buen tipo, cansado de que fumáramos, nos puso unos ceniceros tarros grises en el baño del
colegio, donde mirábamos por primera vez revistas eróticas pese a la censura.
El gallego Vidal daba matemáticas, la Profesora Paraje desde su escasa altura nos miraba físicamente y nos hacía temblar
cada dos tardes, la Doctora Platini se pintaba las cejas y enseñaba Geografía, el Dr. De León tostado y de sunga en los
eneros de Miramar hacía de químico, Víctor Bosco nos contaba una matemática historia de garzas y ovnis, el Dr. Carignano
daba higiene y profilaxis, la Señora Riser Instrucción Cívica y Juancito Fascina Bonni, de profesión pianista, nos hacía
saber que había un tango triste en la vida de los más grandes.

Liliana Baravalle era rubia y linda y también lo era Sirley Moresco y Desireé Salatín era la abanderada hija de Yolindo
de Miramar y todavía estaba el Mario Trigo, el Pepe Bosco haciéndole honor al apellido pergeñaba un futuro de comisario ,
mientras Roberto Vidotto se construía una catacumba romana para pelear una lucha antigua e imaginaria y Elvio Francisco
Baravalle hijo de Don Elvio Pedro nos hacía subir al Rastrojero y nos llevaba de safari todos los sábados al campo de
Frontera Norte donde los Macagno estaban de puesteros y el Victor Pons miraba desde el campo de al lado como cazábamos
palomitas torcazas inocentes y alguna vez una perdiz con la escopeta.
Doña Scancela nos miraba desde la puerta de su casa y los partidos se hacían en la canchita del ferrocarril con arcos
simulados con las ropas que las madres nos habían dado limpias e impecables.

Los Cavalié vivían al lado y pacto de por medio nos dividíamos las mandarinas, mientras el Fabián atemorizaba al barrio
con sus diabluras y don Juárez vendía almanaques en Sebastián El Cano y, en la otra manzana haciendo esquina con la calle
del Colegio el Dr. Montalbetti jugaba a la quiniela con la vida.
En el año del Señor 1974 mes de octubre Nelly Brizuela estaba en la administración y Néstor Bessone enseñaba educación
física, mientras el mundo seguía preso de la guerra fría y Leonid Iliich Breznev gobernaba con dura mano la Rusia de los
Zares ya muertos y disputaba con Gerald Ford el mando de la tierra, cuando ya Richard Nixon nacido en Yorba Linda
California se retiraba del poder por las cintas grabadas del escándalo Watergate.
Allí, en este pueblo , lleno de historias de inmigrantes y criollos y nacido al calor del ferrocarril de los ingleses que
trocó por Balnearia el nombre de Pueblo San José, el Instituto Juan Bautista Alberdi daba origen a otra promoción de
estudiantes, que inundaban sus calles con el asombro de los adolescentes que creen disputarle el mundo a los intelectuales
y que se sienten merecedores del futuro porque no han conocido mas que lo que viene mañana.
La ruta de los nombres es siempre escasa…pero pongamos a todos, porque viene a cuento de toda buena historia
que se precie y primero a Carlos Mauro que para ese entonces ya se peinaba en los minutos que el flaco Díaz
pedía en los partidos de Básquet del Club Independiente.
Seguidamente entran en escena Oscar Fernando Manuel Tortilla Rolle, Silvia Carrizo, Alicia Maine, Silvia Ponso, Oscar
el topo Biglia, Raúl el guli Capurro; Anival Ocampo , Jorge el caco Roasso y luego se sumarían René Curetti y Hugo el flaco
Dotta que venía de la ENET porque era tan alto que le dolía la espalda cuando usaba el torno mecánico.

En esa misma escuela donde Franchín era el director y el Banana su hijo estudiaba en los pizarrones verdes todos
los sábados y un motor de avión encabezaba la exposición anual de la escuela técnica que ocupaba la esquina frente
al ferrocarril que iría a languidecer en pocos años más de la mano de José Alfredo Martínez de Hoz.
Frente al Alberdi estaba el Colegio de las Monjas de Santa Teresita…un lujo de colegio donde la Emilia presidía la
comisión de madres aunque su hija María no estuviera en ella hacía algunos años.
Las chicas del Santa Teresita del 74 eran inalcanzables para nuestra estupidez adolescente y pueblerina y nos
contentábamos con ganar algunas figuritas y ensayar que éramos mas grandes imitando a Paúl Newman y Robert Redford
en "El golpe", jugando al póquer en la verdulería del bolita Sada con Scarafía y el Lorito Demarchi aunque para ello
debiéramos robar unos dineros del bolsillo del pantalón del viejo.

Luego y mas luego desgarrados nos iríamos yendo…cada uno a su lugar en el mundo…nosotros a la Ciudad del cordobazo
y la reforma universitaria, otros mas lejos…unos cuantos andando por el pueblo y todos…inexorablemente todos…sin mas
verse que alguna que otra vez y casualmente…solo llenando huecos y recuerdos y sintiendo en la piel de todos los
octubres el sol sobre el uniforme gris de invierno…y maldiciendo a veces al destino que separa la gente y no deja
quedarse así entre los muchachos y las chicas para siempre…

Alguna mesa tendrá acaso nuestra marca en el bar ya inexistente del "Chivo" Maine…en un rincón de Independiente un
cortado esperara por nosotros de nuevo para jugar al truco y pegarle a la bola de billar con el taco mas largo…
un sueño perdido recorrerá la plaza ahora ya sin balcón al medio y algún amor adolescente se quedará esperando un beso
de nosotros fantasmalmente sentado en un banco…

La luna llena de octubre nos convocará…de nuevo…a las sombras del tiempo que habitan la vieja casona
del Alberdi y desde nuestra foto de promoción…exactamente a la una de la mañana…sonreiremos…como si
pudiéramos haber conjurado el momento y quedarnos allí…para siempre…

Después…a la mañana…volveremos a ser los de todos los días…aunque nadie nos robará la magia de esa foto colectiva
en el Colegio…al que siempre volvemos…para ser un poco más nosotros mismos…

Julián Leonardo Luna
Buenos Aires, agosto de 2007

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